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miércoles, 24 de junio de 2015

ARBOLES DE NUESTROS BOSQUES: EL ALISO

Detalle de las hojas del aliso
NOMBRE EN CASTELLANO: Aliso

NOMBRE EN ASTURIANO: umeiro, omeiro

NOMBRE CIENTIFICO: Alnus glutinosa

El aliso es el árbol por excelencia del bosque de ribera en nuestros ríos. Junto a sauces, fresnos, avellanos y falsos álamos, conforman la principal vegetación arbórea de estos bosques ribereños. Es un árbol muy común en Europa y que también está presente en el sudoeste de Asia. 

Aliseda ribereña en el Narcea
 Estamos ante un árbol de hoja caduca, que tiene su hábitat en las riberas de ríos y arroyos además de zonas pantanosas y encharcadas, lo podemos encontrar desde el nivel del mar a los 800-900 metros de altitud. Alcanza alturas superiores a los 20 metros y en algunos casos, diámetros considerables.

Tiene una gran frondosidad, con copas anchas y muy pobladas. Sus hojas son de verde oscuro y forma redondeada. Su floración, es anterior a la salida de las hojas, en los meses de Febrero y Marzo, con flores masculinas  y femeninas, las primeras, de mayor tamaño y color rojizo y las femeninas más pequeñas y de una tonalidad más oscura. 

Detalle de su floración en el invierno
 Produce unos frutos en pequeños grupos, similares pequeñas piñas de color negro al madurar, que contienen las semillas. Estas semillas, tienen un reducido tamaño y pueden desplazarse a muchos metros de distancia, arrastradas por el empuje del viento.

Uno de los aspectos por lo que más destaca este árbol, es por su intrincado sistema de raíces. De la raíz principal, salen multitud de raíces secundarias y terciarias, muy superficiales que se extienden a una considerable distancia del tronco, en muchos casos dentro de los propios cauces de ríos y arroyos. 

Alisos podados, se aprecia el color rojizo de los cortes efectuados en el árbol
 Su madera, es blanquecina, pero al cortarla adquiere un tono rojizo o anaranjado que caracteriza a esta especie. No es una madera muy apreciada en ebanistería, ya que es muy blanda y quebradiza. Solo se aprovecha en contrachapado, para la imitación de maderas nobles.

Sin embargo, si tiene una gran resistencia a la humedad constante. Nuestros antiguos pobladores conocían perfectamente esta característica y se aprovechaba para la construcción de “banzaos” o para las pilastras de los puentes. El constante aporte de humedad, hacía que la madera se conservase perfectamente, cuestión que no ocurre al aire libre, en el que la madera de aliso, se deteriora en muy poco tiempo. Desde muy antiguo, se conoce esta cualidad, los palafitos del neolítico, ya se edificaban sobre pilastras de aliso en muchas partes de Europa. 

Su extensa raiz, protegía las riberas de la acción de las riadas
 Etnográficamente, podemos destacar, además de su aplicación para las construcciones fluviales su aprovechamiento como fijador del terreno. Su gran capacidad reticular ofrecía un freno a la erosión fluvial, lo cual era aprovechado por los campesinos para preservar sus propiedades ya que los dejaban crecer en las orillas de sus fincas ribereñas. No obstante, su gran frondosidad, hacía que todos los años, estos alisos se “fradaran” (podaran) para que su sombra no mermara la capacidad productiva del prado. No debemos olvidar, que su nombre en el asturiano de esta zona, “omeiro”, proviene del latín umbra-ae, (sombra).

Su leña, al no posee un gran valor calorífico, era despreciada en beneficio de otras especies. El refrán que hace referencia a la leña del aliso, es suficientemente clarificador “L.leña omeriza, nin fueu, nin ceniza, nin honra pal que tiza” (leña de aliso, ni fuego, ni ceniza, ni honra para el que atiza). 

Alisos en el Paseo de las Aves. Pilotuerto (Tineo)
La ya aludida gran capacidad de expansión de sus raíces, también nos da un gran valor para la biodiversidad acuática. Estas raíces, son refugio de peces, anfibios e insectos, que en estas marañas de raíces, encuentran un refugio perfecto. Los antiguos “truiteiros”, especialmente los que pescaban a mano o a nasa encontraban en estos “raizones” (raíces) puntos adecuados para sus capturas.


En resumen, un árbol íntimamente asociado a la humedad y especialmente al paisaje de nuestros ríos, formando las alisedas ribereñas que tanto valor para la biodiversidad poseen. 

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